28 enero 2016

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La experiencia democratica parte III (ultima)

 

28/01/2016
Ulises Milán*

Mazatlán, Sinaloa; Muy buen día estimados lectores de nueva cuenta aquí estoy escribiendo para ustedes y deseándoles como siempre que cumplan todos los sueños y metas en su vida. ¡LES MANDO UN ABRAZO, ANIMO!


FRASE: “Lo importante –dijo Castillo una y mil veces, citando a un general argentino- no es cambiar de dueño, sino dejar de ser perro”.


LA EXPERIENCIA DEMOCRÁTICA PARTE III ÚLTIMA PARTE

2.- EL PORVENIR POSIBLE.

Para describir el “Porvenir Posible”1 del que habla Carlos Castillo Peraza podemos decir que, este a través de la historia Mexicana se ha dado de manera gradual, por ejemplo la transición mexicana se ha reflejado en diferentes hechos de los cuales se desprenden momentos o eventos políticos como reformas constitucionales: 1989-1990, 1993, 1994, 1996 y 2003-2004.

En el mismo sentido tenemos la denominada victoria cultural, la cual se fue dando conforme se conformó una oposición legal al sistema político mexicano y paralelo al PRI antes PNR, y una oposición desde uno de los poderes que constituyen el Estado Mexicano; -el poder legislativo, participación de Acción Nacional en la Cámara Alta en 1946- con ello se abría una visión distinta de la construcción de un Estado Nación, dando la fuerza a los municipios y descentralizando el poder al Gobierno Federal o al Presidente de la República.

Los momentos de construcción del Porvenir Posible se fueron entrelazando para llegar a una alternancia en lo electoral con un devenir más democrático y observado. En 1988 se da una de las competencias electorales más participativas y escrutadas por organismos nacionales e internacionales –estos como testigos de la aplicación de una ejecución programática y legal de los comicios presidenciales con reconocimiento internacional-, pero en el país no todo ha sido logros, también este camino ha tenido fraguados momentos que dieron un giro para su aplicación; ejemplo lo que sucedió la noche del 02 de octubre en Tlatelolco la Plaza de las Tres Culturas con el movimiento estudiantil de 1968; -la aplicación del poder del Estado a los ciudadanos- la manifestación viva de las formas de gobernar y accionar el brazo más poderoso de control.

De aquí se parte a un momento decisivo para el país, debido a que la izquierda mexicana junto con la derecha visualizadas; en el FDC Frente Democrático Cardenista- este representando a las distintas fuerzas de izquierda- y en el Partido Acción Nacional. En el primero de la lista encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano (hijo del general), y otro dirigido por Luis H. Álvarez.

El dialogo social sería parte del encuentro de dos posturas distintas para poder lograr el cambio que se decía en los discursos políticos y que se sostenía en plataformas heterogéneas de ideología política y modelos económicos de producción.

Posicionar el énfasis del cambio cultural en un porvenir posible, nos lleva diametralmente a otra situación que se dió en el país con la construcción de las políticas pluralistas, en esta parte no podría haber avanzado la construcción de una oposición más firme sin un dialogo entre las fuerzas económicas, políticas e ideológicas.

Llegó el fin, el fin de las mayorías parlamentarias pos-revolucionarias y con ello llego una etapa en el proceso de transición. El porvenir aún no llega con los efectos esperados; la historia parece nos ha mostrado un camino en el cual la lectura del pasado debe ser precedente del hoy para no equivocarnos y caer, como decía Castillo Peraza en una anaciclosis, la reiteración en una serie de hechos.

Una retrospectiva que nos acerca o refleja parte de nuestro camino en el sistema político mexicano y su evolución, es precisamente cómo se conformó la bancada antes de su “quiebre” o movimiento que elevó de 100 diputados plurinominales en 1979 a 200 en 1988, ya para entonces se había dado la Reforma Electoral del 77. Con ello, se conquistó el escalón de lo que socialmente la oposición reclamaba tras competencias electorales no reconocidas, donde el sistema nacional relegaba a en este caso el principal partido político de oposición que era el Partido Acción Nacional.

Entonces recordamos que en las elecciones intermedias de 1985 es el último año que se mantiene esta tendencia ensombrecedora para un régimen que acallaba cualquier disidencia política y social mediante los acuerdos entre sus principales dirigentes y tenemos que el porvenir posible va matizando los alcances en referencia de lo propuesto como alternativa de gobierno, así es como en el tablero legislativo cambia esta dinámica de dialogo, más no de reciprocidad, aún la oposición no era mayoría, no tenía el 50 más uno.

En 1964, 1967, 1970 y 1985 el PAN tuvo el 10% del total de escaños en la Cámara de Diputados comparado con el PRI siendo el mayoritario y otros partidos de izquierda que figuraban en un 10 o 14 por ciento de representación para alcanzar la totalidad de los asientos después de reformas como la de 1987 cuando ascienden de 100 a 200 las curules para representación proporcional.

Pero el sistema político siempre ha funcionado, en ocasiones ha enfrentado crisis internas así como externas en su mayoría económica; pero la funcionalidad del congreso era impositiva en antesala al ingreso de los diputados plurinominales quienes venían maniatados ante un sistema carente de proporcionalidad electoral por lo menos hasta antes de 1988 y prueba de ello es que, la conformación de la asamblea legislativa figuraba en los años de 1961, 1964, 1967,1970, 1973, 1976, con números pírricos que desvestían la intención del Estado en su forma de gobernar; no cabía por lo menos en 1978 ni un mínimo de expresión a la oposición de un régimen a la postre posrevolucionario y presidencialista.

Para 1973 la proporcionalidad de la fuerza en los diputados de mayoría relativa se incrementa a 193 contra 32 de representación proporcional, que esa tendencia figuró desde 1964.

Otro signo del inequívoco camino que se tomó, debido a que la estructura político electoral así lo reclamaba en la primera reforma al sistema, no fraguó para la izquierda. En el mismo año de su fundación en 1989; de ahí podemos partir que, el proyecto político de la derecha e izquierda no era para nada el mismo, sin embargo se da una separación muy clara de las posiciones ideológicas entre los partidos políticos más fuertes, como lo son el PRI, PAN y PRD; donde surge entonces el IFE, pero se forja en un primer diseño, que enconó expectativas bastante altas. La realidad era que había una competencia aceptada en condiciones apelables pero a sabiendas de una diferencia de fuerzas tremenda. El PRI tenía todo el aparato institucional de su lado y este primer despegue del IFE quedaba corto de un escrutinio y andamiaje legal que dotara de igualdad la competencia política.

Otro dato interesante de observar es que, cuando se da la reforma político electoral de 1977, no todos los gobiernos estatales con sus respectivas legislaturas aun cuando asumieron la figura del sistema electoral mixto tuvieron transformaciones homogéneas para las 32 entidades de la república, lo que generó ambivalencia en el propio sistema político electoral, detonando espacios para unos estados y municipios o restringiendo a otros. La democracia en sí estaba germinando hacía la libertad de representación conforme el poder reclamaba su expansión al sistema municipal que era visiblemente acotado por los gobernadores en turno y el partido hegemónico que imponía la bancada local en la mayoría de las entidades federativas.

Por ejemplo en 1976 un año antes de que se aprobase la reforma político electoral de 1977 y se iniciara con los cambios legislativos, existían diputados en los congresos locales del país. En su totalidad sumando la cantidad de 388 de mayoría relativa, lo que en total número de escaños para las diputaciones locales eran de 397, significa que solamente 9 eran de representación proporcional. En 1977 los escaños quedaron de la siguiente manera; 395 de mayoría relativa, 13 de representación proporcional dando en total 408.

Si esos números los ponemos en cuanto a los partidos políticos ocupaban espacios en los congresos locales, tenemos otra perspectiva del poder y los acuerdos que se dan entre los diferentes grupos. El PRI tenía en esos años más del 95% de representación contra 1% de la “oposición” si es que se le podía llamar así.

Y para colocarnos un poco más en la realidad vemos que Carlos Castillo Peraza, periodista, ideólogo y político panista, escribe en su obra El Porvenir Posible que: “La transformación del partido oficial… el México distinto que los mexicanos queremos ha de ser construido desde el exterior del grupo en el poder… “La división del PRI es precisamente eso. Del PRI”; es decir; de la parte de México que durante setenta años ha oprimido al resto de la Nación el que debe, para salvar ésta, dejar de pensar que las cosas cambiarán si cambia el PRI… Toca a la sociedad mexicana erguirse, organizarse, dignificarse. De lo contrario los calígulas seguirán nombrando cónsules a sus caballos, aunque las caballadas sean escuálidas”.

Pero todos estos acontecimientos, que se colocaron para tener las oportunidades o variables que transformaron el cambio político, pero no cultural del México pos-revolucionario y el México industrializado; fueron tomando sus banderas sociales e ideológicas que más tarde se verían fructificadas en la primera transición presidencial a otro gobierno anexas a las filas revolucionarias o nacionalistas de un México que se resistía a el cambio cultural y paradigmático que aún hoy en día cuestiona la ruta a seguir aun cuando han visto que los cambios emprendidos han quedado corto de la realidad que vive el país.

Por otro lado, después de las victorias y elecciones anuladas, y otras fraudulentas que se dieron a conocer y se legitimaron por el aparato institucional, las anteriores del 88 y las posteriores del 94 que dieron un quiebre a la percepción de la funcionalidad de lo que el Estado defendía; volcaron las boletas posteriores a favor del partido político de origen contrario al PRI, el Partido Acción Nacional y su ruta a la primera magistratura empezó a cimentarse bajo un discurso y accionar en sus gobiernos municipales de un gobierno humanista pero ante todo transparente y más efectivo.

Para ser más explícitos citaré, el número de municipios que tenía la oposición respecto a los años que anteriormente cité, donde se dió la primera evolución hacia la reforma político-electoral que fue parte aguas; hablando de 1977. Acción Nacional tenía para 1976 y 1977 gobernado municipios; 16 y 15 respectivamente, los cuales en comparación con los que el Partido Revolucionario Institucional controlaba era irrisorio democráticamente.

El contexto en México se traslucía en las leyes que se promulgaban por el ejecutivo y se avalaban en la Cámara de Diputados; donde el PRI siempre sostuvo el “sartén por el mango”.

Parece que el paradigma del Porvenir Posible queda mejor visualizado en lo que algunos escritores, políticos denominan la “Victoria Cultural”; para ello hay hipótesis de los caminos que México debe seguir respecto a su presente y escribir el futuro. Pero la marca de la incertidumbre agobia a una aparato político mexicano que se sostiene en una reiterada ejecución del poder público que es controlado por muchos individuos que responden a intereses de grupo y de facto, mientras que la polarización política y cultural se atenúa con la realidad lacerante de la pobreza; ¿hacia dónde ir?, ¿cuál es la fórmula para dejar de ser un país tercermundista y en vías de un lento desarrollo que nos coloca frente a un espejo social que cada seis años se expresa en la vida de miles de mexicanos?.

Sí “romper con el pasado” es un primer paso, entonces ¿cómo hacerlo?, si hoy en el 2016 vemos como los factores externos nos golpean monetariamente así como en proyectos de inversión, porque seguir sosteniendo el mismo modelo económico que retiene a una expansión nacional o interna para acrecentar las probabilidades de poder salir avante ante esta crisis democrática representativa.

Lo anterior, solo refleja parte de lo que día a día enfrentan los ciudadanos en nuestro país, así como colocar en el imaginario lo que podría costar llegar a ese “Porvenir Posible”; ¿bajo qué variables?, si hoy vivimos el tercer gobierno después de la alternancia y los esquemas de un sistema político débil en cuanto a estado de derecho y derechos humanos como sus principales termómetros en la evolución a esa ruta democrática de avanzada que profesan naciones como Alemania, Inglaterra, Francia, España, Suiza, Estados Unidos, entre otros.

Tenemos que mencionar que cuando se dan estos espacios de poder o se reclaman en algunos casos a “pactar” municipios o estados entre el PAN y el PRI, después de la elección de 1988, sucede que se abre la puerta a un nuevo diálogo político donde anteriormente la oposición no tenía el suficiente peso para inclinar la balanza a su favor. Los resultados de la conquista del poder en México nos llevaron a construir más espacios y obtener un mayor pluralismo del cual emanaron gobiernos de oposición que posteriormente sembraron la alternancia en otros estados de la república quienes no conocían el “cambio” ¡ojo!, solamente el cambio de gobierno pero no de estructura; el voto transformó una vicisitud de sostener una clase política que llegó a una evolución de statu quo o establishment el cual dejó redes de poder que no fueron posibles de transformar o romper en 12 años de la alternancia; y más aún no se ha podido generar el cambio deseado en base a esa alternancia; pero tampoco hay una alternativa y nos volvemos a quedar con lo “posible de lo probable” como lo describió Soledad Loáeza, “entre lo posible y lo probable”.


ANTESALA, CLAUSULA GOBERNABILIDAD 1988-1991 EL PRI SE RESISTE

Una de las herencias que se implantaron y que fueron funcionales en nuestro país, donde el objetivo era y en su origen es “retener el poder de los acuerdos”; se visualiza en una figura que en Ciencia Política le denominan: “majority assuring electoral sistems” exactamente eso sucedió con presión del PRI entre 1988 a 1991. Nos posicionamos en la LIV Legislatura.

CLAUSULA DE GOBERNABILIDAD: ¿Para qué sirve la cláusula de gobernabilidad?, una ligera explicación nos dice que en nuestro país se adoptó en la Constitución de 1987, -ya mencione el periodo legislativo- donde el partido político en el poder necesitaba la mayoría para realizar las transformaciones necesarias a la Carta Magna y dicho sea de paso mantener la hegemonía en las entidades de la república.

Cuando se dió la discusión en el recinto de San Lázaro, el PAN tuvo un conflicto interno sobre si iban en esta aprobación o no; más fue seducido por el revolucionario institucional y muchos empresarios que estuvieron de acuerdo en que se diera ese movimiento. Veíamos; ¡más! “un de ajedrez democrático que político”. 

El diálogo para el partido de la oposición contra el gobierno había cambiado a uno de acompañamiento, se tejían nuevas alianzas con el partido en el poder y quien tenía la mayoría; en pocas palabras se seguían de cerca los pasos a este proceso de control popular por medio de las herramientas del sistema electoral y además avalado siempre por el 50 más uno que solamente el PRI tenía.

Saltan cuestionamientos y choque de argumentos entre quienes defienden esta aplicación legal de la cláusula de gobernabilidad, pero la realidad dicta que solamente en países con un sistema débil en estado de derecho y lento en transiciones de poder. La tesis la sostienen, Camerún y Corea del Sur, este último lo aplicó en 1987 a 1996. Algunos países que vivieron este sistema desigual en cuanto le otorga al partido o grupo político más fuerte, la potestad para que su bancada pueda sacar adelante sus propuestas e iniciativas, aún cuando la mayoría no haya alcanzado el 50 más 1.

La cláusula de gobernabilidad a pesar de ser aplicada en pocos años en el país, muestra como el PRI delinea un discurso nacionalista, patrimonialista que lleva a ingresar en la agenda de la LIV Legislatura de 1987 cuando se da la discusión sobre la reforma política ya para ser presentada como alternativa a un problema de gobernabilidad que acechaba a la nación en momentos críticos como los que vivió el régimen totalitario del PRI cuando la ciudadanía tenía la impresión de que Cuauhtémoc Cárdenas era quien había ganado la primera magistratura. Y en esas presiones se dio la victoria de Ernesto Ruffo Appel como primer gobernador panista en llegar al poder en el estado de Baja California; había mátices en todo México que dejaban con muchas dudas a cientos de mexicanos quienes votaron a favor del Frente Democrático Nacional Cardenistal. Y la idea se enclausaba más en que Carlos Salinas de Gortari, aspirante presidencial y posteriormente ganador de la elección por el PRI, había llegado al poder por medio de “trampas electorales y del sistema”.

¡Vaya! sucede en México, con instituciones hechas para salvaguardar principios básicos de la democracia así como la legalidad de la elección mediante el voto; y son “violados” los códigos de seguridad externos de manera subjetiva y posteriormente de manera lógica argumenta el Estado, que era una falla del sistema. ¡Por dios! bajo esas expresiones y síntomas de regresión es como se fue construyendo la alternancia en nuestro país, la cual parece haber tenido su antesala en 1988.


PEDAGOGÍA DE LA SUMISIÓN PUERTA A LA REGRESIÓN

Se fueron pero nunca lo desearon, es más; no lo tenían contemplado en el itinerario y además hicieron creer que regresaron siendo diferentes: “es como si me equivocara en el matrimonio y no aceptara que tengo la culpa y aun así sostuviera con firmeza, engañándome de que, eh cambiado y después voy y le digo a mi novia o esposa que soy diferente; solamente porque visto distinto y miro distinto – por el tiempo que experimenta el individuo al estar fuera de su confort, ¡vaya! tocar fondo- y me creen y todo vuelve a la normalidad. ¿Pero el cambio, la transformación, solamente así de fácil, con un discurso efímero engaño o los mexicanos nos engañamos?; bajo eso se construyó la segunda vuelta de la alternancia.

Los elementos arrojan que, nada ha cambiado solo hay matices y maquillaje, lenguaje distinto, con elementos democráticos superficiales. ¡Imagínense lo que nos espera!

Se habla de este modelo de una cultura sumisa, dominada por los españoles quienes saquearon el país de manera monárquica mediante la fuerza y el derecho de la conquista. Pero toda América Latina tiene esas características que nos identifica como ciudadanos con destinos, y sentir comunes.

Los mexicanos, hemos experimentado durante muchos años el carro completo o el “ochito” colocación verbal que solamente denota la falta de apertura al pluralismo legislativo principalmente y a la muestra de la fuerza de una estructura electoral compuesta por el mismo Estado, cuando para lograr casi, la unilateralidad de escaños se depende de más del 50 más uno en las victorias distritales en los distintos estados de la república.

Cuando se dan los triunfos del carro completo, constatamos lo separados que estamos del poder, en su expresión cacique y eufemística de lo que llaman independencia estatal, la denominada autonomía que profesan pocos espacios geográficos de la república. Es por ello que, la preocupación y la necesidad de urgencia en la construcción de un dialogo pluralista que manifieste diferentes expresiones sociales e ideológicas que marquen una agenda común para construir el primer paso de una avanzada a el camino de la consolidación democrática por medio de los instrumentos que se tiene como sociedad para poder acceder al poder, mediante los partidos políticos, sociedades civiles, universidades y espacios de dialogo a través de los medios de comunicación por ejemplo. Todo esto ¿para qué?; cuando vemos los mexicanos que las mayorías se manifiestan el día de la elección y esperan que se den cambios, por lógica quieren ser tomados en cuenta, pero el sistema de partidos no los incluye en su itinerario de agenda nacional; aunque en el discurso se pronuncie.

No hay benevolencia en la repartición del poder, el cual fluctúa por intereses superiores al de la mayoría de los mexicanos quienes están debajo de la media según el INEGI y CONEVAL- criterios de medición de la pobreza y clasificación, según la Ley General de Desarrollo Social- y engrosan las filas de la pobreza en nuestro país; la cual insisten los partidos políticos en matizar con clasificaciones y cifras que no son creídas por la población.

Hasta hoy tenemos según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, en su medición 2014 –anexo estadístico 2010-2014- referente a indicador de pobreza promedio por número de personas y en porcentaje que 55.3 millones de mexicanos tenían pobreza, en pobreza moderada 43.9 millones de personas, población en situación de pobreza extrema 9.5, población vulnerable por carencias sociales 26.3, población vulnerable por ingresos 7.1 y población no pobre y no vulnerable 22.8; todos millones de personas; todo esto cabe en indicador de la pobreza.

Entonces empezamos a ver los síntomas de la regresión, ¿cómo?, sí el gobierno federal realmente dice que, tiene una estabilidad económica la cual sostiene a esos casi 56 millones de mexicanos que están en pobreza y que con 6 mil pesos mensuales pueden vivir según un ex secretario de hacienda y si proseguimos veremos argumentos para nada elocuentes en la lógica del sentir de la población que no figura en la formalidad y mucho menos en las cifras de mexicanos con una línea de bienestar que viene a engrosar y a fortalecer la clase media. En pocas palabras capturan al Chapo pero no caen los políticos ligados al narco, y lo que es el colmo en otros países nos ponen el ejemplo de la ley para ser aplicada a los políticos corruptos que el PRI no quiere meter a la cárcel, del partido que fuese; y no solo eso que ajuste a discreción a los líderes sindicales quienes gastan el presupuesto en placeres personales; así como la burocracia se eleva cada vez más y la medición de un gobierno de resultados y apegado a la gente se palpa cada vez más lejos.

Que decir de la casa blanca y del dinero que se destina a campañas políticas de manera abrupta para convencer de que “ahora sí las cosas van a cambiar”; si estos síntomas no son de regresión, entonces saquemos la ecuación de los 80 años que el PRI en su hegemonía presidencial gobernó y fue quien fundo un sistema económico que arrastró a México a la desigualdad de competencia así como a una débil estructura social que depende en su primer raciocinio, hablando la media; esencialmente del televisor como sistema educativo y de recepción informativa o de entretenimiento.

Nuestra clase política se empeña en el exterior en mostrar una cara que no es y repite en reiteradas ocasiones que, la democracia mexicana camina sólida y con un rumbo establecido el cual se sostiene con las reformas estructurales del actual gobierno federal así como una panacea de logros que solo lo ven quienes participaron en ello.

La mayoría ; de los mexicanos está inconforme y esta desilusionado de los gobiernos y sus alternativas, es por ello que una parte del reflejo de esta regresión se da en síntomas de actitudes populistas que se manifiestan en la exaltación de los candidatos independientes y sus discursos, así como sus acciones de gobierno ya en los poderes ejecutivo estatal en el caso de Monterrey, en el poder legislativo local en el caso de Jalisco, y en el poder legislativo federal en el caso de la Cámara de Diputados; los nombres por demás son conocidos en nuestro país. Podemos decir que son la primera expresión de una segunda oleada democrática que se vive después de la transición en el 2000, pero que sigue teniendo su oasis de representación proporcional al sistema político mexicano descontento y discorde en muchos casos con las corrientes ideológicas que conforman el país. ¡Vaya ni si quiera una izquierda real existe! ¿Cuál es la alternativa en este modelo de sistema político?

Como en casi todos los casos de nuestro país, la realidad termina por alcanzarnos y eso ocasiona que, las decisiones que se tomen estén cocinadas al vapor por no decir aprobaciones “fast track”, pulverizadas en cuanto al debate o el sentido de discusión que se exige para temas coyunturales que inminentemente por el corto tiempo parlamentario en cuanto a productividad y horas de trabajo; terminan resultando políticas públicas que no son implementadas de manera eficaz y en disonancia en muchas ocasiones con las teorías en política pública aplicables.

Se habla de una regresión en el propio aparato de justicia donde esta no es aplicable para todos por igual así como la percepción sigue siendo de “no sirve de nada o casi nada denunciar, los hechos delictivos ante el MP (Ministerio Público)”. Todos estos causales que se agarran de la estructura democrática del país y de sus andamiajes políticos no están bien cimentados y la desconfianza es presa de la lógica pública en cuanto a la efectividad del gobierno, ¡no! eficacia. HWR Human Rigth Watch es quien ha postulado a los demás países con vínculos ante México en Tratados Internacionales en derechos humanos cita que en nuestra nación estos son violados en reiteradas ocasiones así como alerta de una inequidad en la impartición de justicia y además expone en la palestra el caso de los asesinatos a periodistas en entidades de la república donde a los responsables de los gobiernos y sus instituciones no los sancionan, remueven o ni siquiera dimiten ante esta realidad. ¡Y qué decir de las dirigencias de los partidos políticos!, débiles sin órganos internos que castiguen y que estén conectados ante dependencias enfocadas a temas de transparencia o en su caso a instituciones con autonomía jurídica y administrativa para realizar las investigaciones pertinentes en cuanto a uso de recursos públicos.

Pero para atenuar más voy a terminar con un párrafo del libro del Príncipe donde se explica que los gobiernos se corrompen casi por necesidad histórica, porque ese es el círculo que los estados están destinados a recorrer.

“El azar dió nacimiento a todas las especies de gobierno entre los hombres. Los primeros habitantes eran pocos y vivieron cierto tiempo dispersos, a la manera de los animales. Al acrecentarse el género humano, se sintió la necesidad de reunirse y defenderse; para lograr tal objetivo de manera óptima, se escogió al más fuerte, al más valeroso; los demás lo pusieron a la cabeza y prometieron obedecerlo… Se comenzó a saber entonces lo que es bueno y honesto, y a distinguirlo de lo que es malo y vicioso. Se vió a un hombre perjudicar a su benefactor. Dos sentimientos se elevaron al instante en todos los corazones: el odio por el ingrato, el amor por el bueno… Para prevenir males semejantes, los hombres decidieron hacer leyes y ordenar castigos para quienes las contravinieran. Tal fue el origen de la justicia.

En cuanto esta fue conocida, influyó sobre la elección del jefe. Se prefirió, no al más fuerte ni al más valiente, sino al más sabio y al más justo. Luego, como la soberanía se volvió hereditaria y no por elección, los hijos degeneraron respecto de sus padres. Lejos de tratar de imitar sus virtudes, hicieron consistir el arte de ser príncipes en la distinción por el lujo, la molicie y el refinamiento en los placeres. De este modo, el príncipe se trajo pronto el odio común. Objeto de abominación, sintió miedo, el temor le dicto las precauciones y la agresión; se vio surgir la tiranía. Tales fueron los inicios y las causas de los desórdenes, de las conspiraciones y de las conjuras contra príncipes. No fueron urdidas por almas débiles y tímidas, sino por aquellos ciudadanos que, superando a los demás en grandeza de alma, en riqueza y en valor, se sentían más vivamente heridos por los ultrajes y excesos del príncipe.

Bajo conductores tan poderosos, la multitud se armó contra el tirano y, después de deshacerse de él, se sometió a sus liberadores. Éstos, abominando hasta del nombre del príncipe, constituyeron un nuevo gobierno. Al principio, por tener sin cesar el recuerdo de la añeja tiranía, se les vió -fieles observadores de las leyes que habían establecido- preferir el bien público a su propio interés; administrar, proteger con el mayor cuidado a la república y a los particulares.

Los hijos sucedieron a sus padres. Como no conocían los cambios de la fortuna ni habían sufrido sus reveses; como con frecuencia se sentían molestos por la igualdad que debe reinar entre ciudadanos, se les vió dedicarse a la rapiña, a la ambición, al rapto de mujeres y, para satisfacer sus pasiones, emplear la violencia misma.

Pronto hicieron degenerar al gobierno de los mejores en tiranía de los pocos. Estos nuevos tiranos sufrieron la suerte del primero. El pueblo, disgustado de su gobierno, se puso a las órdenes de quien quisiera atacarlos; esta disposición produjo en seguida un vengador que encontró seguidores para destruir a los tiranos.

El recuerdo del príncipe y de los males por él ocasionados estaba todavía muy fresco para pensar en restablecer el principado. Así, derrocada la oligarquía, no se quiso volver al gobierno de uno solo. Se decidió el gobierno popular y de este modo se impidió que la autoridad cayese en manos de un príncipe o de un número reducido de grandes. Todos los gobiernos, cuando empiezan, tienen algún freno; el Estado popular se mantuvo durante un tiempo que nunca fue demasiado largo y que, de ordinario, equivalió aproximadamente a la vida de la generación que lo estableció. Luego se llegó a una especie de licencia en la que se vulneraba igualmente el bien público que el interés de los particulares. Como cada individuo no oía más que a sus pasiones, se cometían diario mil injusticias. Finalmente, presionado por la necesidad, o dirigido por los consejos de un hombre de bien, el pueblo buscó los medios para escapar de esta licencia. Creyó encontrarlos en el regreso al gobierno de uno solo. De aquí se volvió de nuevo a la licencia, pasando por todos los grados previamente probados, de la misma manera y por las mismas causas que indicamos”. Nicólas de Maquiavelo, en su obra el Príncipe.